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馃 La AMENAZA de la PESTE del Permafrost Siberiano | 馃幀 DOCUMENTAL

El permafrost siberiano liberando la peste paleol铆tica: una gran amenaza para la Tierra Perm铆tanme contarles una historia apasionante que se desarrolla en un futuro que podr铆a estar a la vuelta de la esquina.

Nuestra historia comienza con un emocionante descubrimiento realizado por una expedici贸n cient铆fica rusa en las remotas regiones del permafrost septentrional de Siberia: los restos de una mamut hembra, preservados durante 22.000 a帽os en el abrazo helado de Saiylyk, una remota aldea minera.

Como si el aumento de las temperaturas no fuera suficiente para derretir el suelo congelado, las excavaciones y perforaciones del complejo industrial perturbar铆an el sue帽o eterno de esta magn铆fica criatura.

Este mamut perfectamente conservado, como se revel贸 m谩s tarde al examinar su contenido estomacal, muri贸 tr谩gicamente durante el parto, en un d铆a indeterminado de primavera.

Junto a los miembros de la expedici贸n, un gran grupo de trabajadores y t茅cnicos de la mina tambi茅n fueron testigos de este esfuerzo de recuperaci贸n. Muchos de ellos ayudar铆an en la excavaci贸n, tal vez sin tomar las precauciones necesarias, tocando, empujando y tirando con las manos desnudas.

Inevitablemente, se producir铆an accidentes y su sangre entrar铆a en contacto con los fluidos que se filtraban del cad谩ver en deshielo. Estos fluidos estaban contaminados con esporas de microorganismos comunes en la era paleol铆tica pero totalmente ajenos a nuestras defensas inmunes.

Aparece el llamado \禄paciente cero\禄, un t茅cnico que, inmediatamente despu茅s de la exhumaci贸n del mamut, se sube apresuradamente al autob煤s de la empresa hasta el cercano aeropuerto de Yakutsk, con la intenci贸n de volar a su familia en Novosibirsk, una ciudad siberiana de dos millones de habitantes.

Durante el trayecto en autob煤s y el posterior vuelo comercial abarrotado, empezar谩 a estornudar y toser.

Cuando llegue a su destino esa misma noche, habr谩 entrado en contacto con al menos cien personas. Sinti茅ndose mal durante la noche, buscar谩 ayuda m茅dica en el hospital m谩s cercano.

Tr谩gicamente, despu茅s de solo tres d铆as, el paciente cero morir谩 de forma horrible, ante los ojos de innumerables m茅dicos desconcertados y completamente impotentes.

El desenlace, como se puede imaginar, ser谩 muy familiar: titulares, informes alarmantes sobre los efectos de la infecci贸n, una fren茅tica carrera contra el tiempo para que la ciencia desarrolle una vacuna eficaz, el desconcierto que da paso al horror, y, en 煤ltima instancia, un apocalipsis.

No, esto no es el argumento de una pel铆cula de desastre mal hecha. Es simplemente lo que podr铆a pasar tan pronto como ma帽ana. Sumerj谩monos en las razones por las que esto est谩 ocurriendo…

El documental:

La AMENAZA de la PESTE del Permafrost Siberiano:

El calentamiento global ha estado durante mucho tiempo asociado con el surgimiento de nuevos riesgos para la salud, principalmente debido a la migraci贸n de enfermedades tropicales a regiones templadas como Europa Occidental.

Una nueva amenaza: virus zombis – Permafrost

Sin embargo, m谩s recientemente, nos hemos dado cuenta de que otra amenaza podr铆a surgir del norte lejano, donde los microbios de miles de a帽os podr铆an ser liberados por el permafrost 谩rtico siberiano que se est谩 descongelando r谩pidamente. Permafrost…

Es un t茅rmino con el que nos hemos familiarizado a lo largo de los a帽os, especialmente a trav茅s de relatos de animales prehist贸ricos perfectamente conservados en el hielo siberiano. Aproximadamente el 15% del hemisferio norte est谩 cubierto por permafrost, algunos de ellos de millones de a帽os.

Las exploraciones de la flora microbiana del permafrost 谩rtico comenzaron mucho antes de que la atenci贸n de los medios se disparara. Ya en 1912, se conoc铆a la presencia de bacterias en el permafrost siberiano, y en 1944, se comprendi贸 que estas bacterias pod铆an sobrevivir en tales condiciones.

Esta investigaci贸n, realizada principalmente por cient铆ficos rusos, pas贸 desapercibida por sus hom贸logos occidentales durante la mayor parte del siglo XX debido a la Guerra Fr铆a y las barreras idiom谩ticas, y gran parte del trabajo de los investigadores sovi茅ticos se public贸 en revistas rusas que no se distribu铆an en el extranjero.

El t茅rmino \禄permafrost\禄, introducido en 1943 por el ge贸logo y paleont贸logo estadounidense Siemon Muller, se refiere a capas de suelo permanentemente congeladas que se encuentran a profundidades de varios metros bajo la superficie, especialmente en 谩reas de alta latitud y alta altitud.

El permafrost consiste en una rica mezcla de materia org谩nica en descomposici贸n con una diversa poblaci贸n de microorganismos, lo que proporciona condiciones ideales para preservar las estructuras celulares y el ADN. Es fr铆o, oscuro, an贸xico y neutro, lo opuesto a los factores que destruyen r谩pidamente los microbios de la superficie: calor, luz UV, ox铆geno y niveles extremos de pH.

Debajo de la capa activa, la ausencia de agua detiene todas las actividades metab贸licas, matando a la mayor铆a de los microbios. Sin embargo, algunos de estos organismos pueden entrar en un estado latente llamado \禄criptobiosis\禄, que les permite revivir en condiciones adecuadas.

Esto se aplica no solo a los microorganismos unicelulares como las bacterias o los protozoos, sino m谩s a煤n a los virus, que no requieren ninguna actividad metab贸lica para mantener su viabilidad. El permafrost profundo se convierte as铆 en un repositorio permanente de microorganismos y virus antiguos, que datan de hace hasta un mill贸n de a帽os.

Pero eso no es todo. Con el deshielo, tambi茅n se liberan y reactivan bacterias y virus prehist贸ricos, algunos de los cuales pueden ser a煤n contagiosos y resistentes a los antibi贸ticos modernos.

En las capas de permafrost m谩s antiguas, se pueden encontrar cuerpos momificados de mamuts, renos, rinocerontes lanudos e incluso humanos. En sus cuerpos congelados se encuentran bacterias, virus y esporas conservadas criog茅nicamente durante siglos o incluso milenios.

No todos ellos sobreviven intactos, pero un peque帽o porcentaje de estos organismos resisten la congelaci贸n y, con el cambio clim谩tico, incluso pueden despertar y volver a la vida.

No es solo una hip贸tesis; estos organismos existen, han sido descubiertos y examinados a fondo. Los cient铆ficos, con un macabro sentido del humor, los han apodado \禄virus zombis\禄.

Los virus identificados hasta ahora, alrededor de una docena, datan de hace decenas de miles de a帽os.

El m谩s antiguo, que data de hace 48.500 a帽os, es un virus gigante llamado Pandoravirus yedoma, encontrado enterrado bajo un lago, mientras que otros virus han sido extra铆dos de diversas fuentes, incluyendo el pelaje de un mamut y los intestinos de un lobo siberiano, todos ellos encapsulados en permafrost.

En experimentos de laboratorio, cuando se ponen en contacto con organismos unicelulares como las amebas, estos virus han demostrado su capacidad para infectarlos. Naturalmente, hasta donde sabemos, nadie ha osado experimentar con c茅lulas humanas todav铆a.

Pero en el permafrost no s贸lo residen virus antiguos… Muchos m谩s provienen de 茅pocas relativamente recientes. Por ejemplo, una muestra de pulm贸n tomada de un cuerpo de mujer exhumado en 1997 del permafrost en un pueblo de la Pen铆nsula de Seward, Alaska, conten铆a material gen贸mico de la cepa de influenza responsable de la terrible pandemia de 1918 que se cobr贸 20 millones de vidas en todo el mundo.

En 2012, los restos momificados de una mujer enterrada en Siberia hace 300 a帽os se encontraron que conten铆an firmas gen茅ticas del virus del sarampi贸n, una enfermedad que logramos erradicar s贸lo a finales del siglo pasado.

Un episodio a煤n m谩s alarmante ocurri贸 durante el brote de 谩ntrax de 2016 que afect贸 a decenas de personas y miles de renos en Siberia.

Fue causado por el r谩pido y profundo deshielo del permafrost durante unos veranos excepcionalmente c谩lidos, lo que permiti贸 que las antiguas esporas de Bacillus anthracis resurgieran de antiguos sitios de entierro humano o cad谩veres de animales.

Los epidemi贸logos ofrecen la tranquilidad de que podemos esperar razonablemente que las epidemias bacterianas antiguas sean controladas por los antibi贸ticos modernos, a pesar del descubrimiento de genes resistentes a los antibi贸ticos en el permafrost.

Los antibi贸ticos son f谩rmacos de amplio espectro, que probablemente sean capaces de tratar enfermedades como la peste, el 谩ntrax, la legionelosis, la fiebre tifoidea, la tuberculosis y la salmonelosis. Sin embargo, los antibi贸ticos se dirigen a las bacterias, no a los virus.

Aqu铆 es donde surge una l铆nea de razonamiento prudente y pesimista: como lamentablemente lo han documentado las pandemias recientes, cada nuevo virus, incluso si est谩 relacionado con familias conocidas, casi siempre requiere respuestas m茅dicas muy espec铆ficas, como nuevos antivirales o vacunas.

No hay equivalente a los \禄antibi贸ticos de amplio espectro\禄 contra los virus. Por lo tanto, es leg铆timo plantear el riesgo de que las part铆culas virales antiguas puedan permanecer infecciosas y resurgir debido al deshielo de las capas de permafrost antiguas.

Descongelaci贸n del permafrost

La descongelaci贸n del permafrost nos expone al peligro de enfrentarnos a enfermedades que han diezmado una parte significativa de la poblaci贸n humana en el pasado, sin ninguna garant铆a de que las vacunas actuales, desarrolladas para epidemias de no m谩s de un siglo de antig眉edad, sean eficaces contra cepas m谩s antiguas de enfermedades virales como el sarampi贸n, la neumon铆a, la meningitis, la influenza o incluso el resfriado com煤n.

El verdadero peligro de esta situaci贸n es la posibilidad de que la humanidad se encuentre con un virus no solo antiguo, sino tan antiguo que sea completamente desconocido para la ciencia m茅dica y nuestro sistema inmunitario.

Esto realmente sucedi贸 en 1519 cuando las fuerzas espa帽olas de Cort茅s y de Alvarado desembarcaron en M茅xico. Unos pocos cientos de hombres lograron derrocar al imperio azteca, no solo gracias a las armas de fuego, sino tambi茅n a las enfermedades que los espa帽oles trajeron consigo a su llegada.

La conquista de las Am茅ricas marc贸 la mayor guerra biol贸gica de la historia. Desde el segundo viaje de Col贸n, los europeos trajeron una lista interminable de enfermedades al Nuevo Mundo: sarampi贸n, viruela, peste, influenza, salmonella, escarlatina y varicela. El n煤mero de muertos tras medio siglo de devastaci贸n fue inmenso.

De una poblaci贸n estimada de 15 a 25 millones, excluyendo a Sudam茅rica, solo tres millones sobrevivieron en 1550.

驴La raz贸n de esta devastaci贸n? Muy simple. Para las defensas inmunitarias de los amerindios, los virus tra铆dos por los espa帽oles eran completamente desconocidos, lo que los hac铆a letales y muy contagiosos.

En ese caso, se trataba de una falta de anticuerpos debido a la larga separaci贸n geogr谩fica entre amerindios y espa帽oles. Sin embargo, en el futuro cercano, el factor desencadenante podr铆a ser los virus pertenecientes a 茅pocas muy remotas.

El sistema inmunitario humano puede no ser apto para manejar pat贸genos del pasado. Nuestra defensa inmunitaria ha evolucionado lentamente a trav茅s del contacto estrecho con el medio ambiente en el que hemos evolucionado.

Si hay un virus escondido en el permafrost que no hemos encontrado en miles de a帽os, nuestras defensas podr铆an ser insuficientes para combatirlo.

驴Se puede hacer algo para evitar caer en esta trampa? Desde luego. Detener el proceso de descongelaci贸n y abordar la crisis clim谩tica actual en sus ra铆ces son las mejores opciones para evitar que estas amenazas biol贸gicas escapen del permafrost.

El conocimiento cient铆fico avanza en un mundo que cambia r谩pidamente, y la investigaci贸n sobre estos virus siberianos es solo el comienzo de un largo viaje. Combatir el despertar de microorganismos milenarios requiere una atenci贸n constante y una preparaci贸n proactiva.

Solo a trav茅s de una mejor comprensi贸n de estos pat贸genos antiguos y una acci贸n global coordinada podemos esperar contener las amenazas emergentes.

El verdadero desaf铆o, por lo tanto, no reside solo en descubrir estos virus zombis, sino en c贸mo la sociedad responde a esta nueva realidad. Los descubrimientos cient铆ficos deben abordarse con cautela y conciencia, pero tambi茅n con coraje y determinaci贸n.

Solo entonces podremos proteger nuestro mundo y a las generaciones futuras de estas amenazas silenciosas pero mortales que se esconden en el hielo siberiano. El momento de actuar es ahora.

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