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Domus, el superyate de lujo respetuoso con el medioambiente

Domus, casa en latín, es un modelo multicasco que aspira a convertirse en el primer superyate que realmente pueda presumir de generar cero emisiones. Una joya marítima que mira a un futuro más limpio.

Sus diseñadores son Van Geest y Rob Doyle. En una sola planta recrean la distribución de los hogares romanos de la antigüedad. Tiene más de seis habitaciones y espacios para todas las necesidades que incluye un cine y un spa en sus 790 metros cuadrados.

Domus mide 40 metros de eslora, una longitud que los responsables describen como el doble de espacio interior que un catamarán de dimensiones similares y todo el confort de un superyate. Además del lujo que reserva a sus pasajeros, lo que diferenciará a Domus del resto de yates en cualquier puerto será su sigilo y respeto por el entorno al circular mediante un sistema combinado de energías renovables pensado para no contaminar.

Cuenta con tres proas casi simétricas que abrazan toda la superficie plana del yate y que le ayudan a deslizarse y evitar resistencia al viento. Al mismo tiempo, protegen las estancias internas y parte de la cubierta de los efectos de su navegación. La firma holandesa afirma que «un invitado a bordo experimentará un nivel de comodidad en marcha, muy superior a cualquier monocasco de vela o motor«.

Domus

La parte opuesta, es decir, la popa, está abierta al paisaje y dejando al aire las zonas comunes de la vivienda y el acceso al mar a través de unas escaleras. Solo en la cubierta superior se encuentra una terraza en la base de la vela donde sentarse a ver las vistas, flanqueada por dos ventanas que dejan pasar el sol a la parte inferior donde poder tomar el sol. Un sistema de toldos permite regular la luz que entra por ambos accesos.

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Cerca de cada costado, unas escaleras dan acceso a la parte baja; para llegar a ellas hay un sistema de barandillas que permiten andar por la cubierta sin perder el equilibrio. La vida, sin embargo, transcurre principalmente abajo donde no se puede contar con los dedos de las manos las actividades que se pueden realizar.

Domus

Mientras que gran parte de su diseño exterior refleja un estilo deportivo de tonos oscuros con líneas aerodinámicas, en la planta inferior el ambiente es más relajado y luminoso. Aquí los diseñadores han distribuido las diferentes estancias de esta vivienda marítima de lujo para que se parezca a un bungaló suspendido en el agua e inspirados en la dinámica de las viviendas de los romanos antiguos con las habitaciones rodeando un centro comunitario.

Todos los espacios internos conectan entre sí y con el exterior por arriba y los laterales. Se compone de hasta seis cabinas de buen tamaño para los huéspedes. Las fotografías revelan incluso capacidad para colocar un gimnasio, como si nadar en el mar no fuera suficiente ejercicio.

También se destina parte del espacio para un cine, un salón común, un bar y una piscina. Por su puesto, sin olvidarse de guardar una parte para colocar un spa, cualquier comodidad que se pueda necesitar y no necesitar volver a tierra firme en mucho tiempo. Los dueños de este lujoso yate pueden descansar en dos suites acompañadas cada una de su propio salón.

Domus es silencioso y limpio:

Se prevé que el yate alcance fácilmente velocidades de unos 20 nudos navegando de forma silenciosa y libre de carbono. Para conseguirlo Geest y Doyle proponen una combinación optimizada de energía solar, regeneración hidráulica y sistemas de celdas de combustible de hidrógeno.

Esto significa que el crucero generará la energía necesaria para desplazarse y ofrecer todas las funciones de un hogar inteligente con paneles solares y regeneración hidráulica que consiste en aprovechar la corriente del agua mientras se navega para seguir obteniendo energía. Después almacenará parte de esa energía recogida en su sistema de baterías para poder recurrir a ella por la noche.

La vela por su parte, además de servir de estructura monumental central que tanto gustaba a los romanos, ejerce como ayuda adicional cuando sea necesario. Si el sol no acompaña, se puede recurrir a la manera tradicional de navegación con otro de los elementos naturales como es el viento.

Tiene la capacidad de inclinarse en un ángulo de dos grados para reducir la resistencia y mejorar la velocidad sin generar molestias entre los pasajeros. El objetivo último es que el crucero ofrezca una sensación de calma y comodidad mientras se desplaza sin problemas. «Realmente creemos que este proyecto redefinirá lo que puede ser un superyate de vela multicasco» ha dicho sus diseñadores.

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