Tecnología

Una CPU ARM funciona durante 1 año gracias a algas marinas

Un reciente estudio de la Universidad de Cambridge y publicado en la revista científica «Energy & Environmental Science«, ha demostrado la capacidad de las algas de dar suficiente energía a un microprocesador ARM Cortex M0+ para que pueda funcionar durante 1 año de forma continua.

El sistema usó agua y la luz ambiental para mantener el ecosistema vivo. Este fue un trabajo entre Cambridge y ARM, donde ARM Research diseñó la CPU Cortex M0+ y construyó la placa, la energía la ponen las algas.

El equipo ha usado un alga no tóxica de color verde, llamada Synechocystis. la cual capta la energía del sol mediante fotosíntesis. Esta pequeña cantidad de energía generada interactuará con un electrodo que alimentará al microprocesador. Este equipo, con un tamaño comparable al de una pila AA, está fabricado con materiales baratos y en gran medida reciclables, por tanto, puede producirse en masa. Por parte de los investigadores, estos opinan que sería útil en lugares remotos y situaciones donde no tengamos acceso a Internet.

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«La creciente demanda del Internet de las Cosas (IoT) necesita cada vez más energía, y creemos que esta tendrá que provenir de sistemas que puedan generar energía, en lugar de simplemente almacenarla como las baterías. Nuestro dispositivo fotosintético no se agota como lo hace una pila porque utiliza continuamente la luz como fuente de energía», afirma el profesor Christopher Howe, del Departamento de Bioquímica de la Universidad de Cambridge, coautor principal del artículo.

El ordenador más pequeño del mundo con una CPU ARM Cortex M0+ y algas:

El microprocesador usado en este experimento no sería otro que un ARM Cortex M0+, considerado el más pequeño de los procesadores ARM. De hecho, en junio de 2018, fue empleado para crear el ordenador más pequeño del mundo y aunque su potencia es muy escasa, su uso es casi exclusivo a IoT.  Utilizando dicho microprocesador, las algas fueron más que capaces de alimentarlo, ya que incluso durante periodos de oscuridad seguían produciendo energía. Además, ellas mismas se alimentan mientras realizan la fotosíntesis, por tanto, se trata de un sistema autosostenible.

«Nos impresionó la constancia con la que el sistema funcionó durante un largo periodo de tiempo. Pensamos que se detendría al cabo de unas semanas, pero siguió funcionando«, afirma el Dr. Paolo Bombelli, del Departamento de Bioquímica de la Universidad de Cambridge, autor principal del artículo.

Respecto al Internet de las Cosas (IoT), se refiere a los dispositivos que se conectan a Internet y nos ofrecen datos en tiempo real. Aquí entrarían desde relojes inteligentes a sensores de temperatura y se espera que para 2035, se incremente su cifra hasta 1.000 millones de dispositivos IoT. Aquí es donde entra el papel de estos dispositivos de muy bajo consumo y sin requerir fuentes de energía externas.

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